Solo si sientes compasión hacia tu alma, puedes agradecer y también perdonar, solo así, podrás amar. 

Todos tenemos memorias dolorosas, heridas profundas en nuestra psique que, para poder amar, es necesario sanar. Puede que hayamos tenido progenitores con graves carencias. Nos abandonaron por otra familia, por inmadurez, egoísmo, enfermedad o desequilibrio emocional. No pudieron, no quisieron asumir esa maternidad/paternidad con responsabilidad. Quizá murieron cuando éramos jóvenes, dejándonos solos y desamparados, puede que nos dejaran a cargo de otros familiares, puede que hayamos sentido de niños mucho miedo, soledad, ansiedad, ira, rabia, rencor. Puede que hayamos cargado con ese fardo de emociones toda la vida y, quizá hoy, sea el momento de revisarlo, entenderlo, perdonarlo. Solo quizá, quieras hoy tener la oportunidad de sanar. 

Todos en la tierra estamos en un camino de evolución. No somos culpables, ni responsables, ni ellos tampoco lo fueron. Nos gustaría no cometer los mismos errores que nuestros progenitores, pero no siempre podemos. Nos vemos repitiendo inconscientemente las mismas situaciones, los mismos patrones de comportamiento o nos encontramos atascados en relaciones en las que experimentamos las mismas personalidades egoístas, narcisistas de nuestros progenitores. Volvemos a experimentar una y otra vez carencias profundas en el amor, o incluso, y por eso viene esta parte de mi investigación: «la doble familia». Es curioso que los hombres que me han interesado, estando divorciados, tuvieran otra familia con la que compartían lo importante de su vida, como hacía mi padre, y también su padre. Una familia que no se podía mezclar con nosotros, conmigo y mis hermanos. Fundamentalmente por celos de ella o culpa de él. No es casualidad que esa situación haya aparecido exactamente igual en mi vida, varias veces. Nada es casualidad.  

Probé cantidad de métodos. Mis relaciones iban mejorando, yo iba mejorando, pero los patrones no iban cambiando. ¿Cómo es posible? Hasta que abrí las orejeras y comencé a mirarlo desde otro punto de vista. Desde las creencias limitantes. Desde el Karma. Desde las proyecciones. Todo lo que aparece frente a ti es algo de tu inconsciente, de tu pasado, que no has solucionado. Se manifiesta fuera para que te des cuenta, para que te hagas consciente de lo que hay en tu interior y para que lo sanes. Todo lo de fuera te está hablando de ti. El problema es que no estamos acostumbrados a verlo así. Cuando sitúas el foco en ti, y lo trabajas, todo lo de fuera cambia. Me puse a sanar mi inconsciente con terapeutas especializados. Aún, así, aunque mejoraba, había algo importante que no se sanaba. Hasta que di con la serie de Netflix «Mi otra yo». 

Existe una energía, una especie de flujo de información que viaja a través de nuestras células de generación en generación. El ADN. Ahí es donde están la mayoría de las memorias de sufrimiento, los patrones generacionales, las adicciones y las elecciones de nuestros ancestros. Sus comportamientos en el amor, con el dinero y con el trabajo. Las sanaciones en este sentido son energéticas y son brutales. Este verano he hecho varias. Lo principal es aceptar. Aceptar que esas fueron sus elecciones, pero que no son las tuyas. Eliges devolverles los fardos, las cargas tan pesadas que llevas a tus espaldas y que no te pertenecen. Los honras y los guardas en tu corazón. Ellos están presentes en nuestras vidas, y siempre lo estarán, aunque ahora de una forma sana, sin carga, sin culpa, sin rencor, sin sufrimiento. 

Los lazos familiares son los más poderosos y, queramos o no, son los que más nos afectan en el transcurso de nuestras vidas. Nos frustremos, nos enfademos, las veces que sean, están llamados a continuar, nunca desaparecen. Así que más inteligente solucionarlo. El método: «Constelaciones Familiares». La serie: «Mi otra yo» https://www.filmaffinity.com/es/film113924.html Netflix. 

Mi Otra Yo. Serie. Netflix.
Constelaciones Familiares. BestSeller.