La memoria es extraña, no funciona como yo pensaba. Estamos tan limitados por el tiempo, por su orden. Ahora ya no estoy convencida de que haya principios y finales, pero sí en que hay días especiales que definen nuestra historia. El destino médium.
Lo primero que recuerdo es su sonrisa. Una sonrisa como de otro planeta. Ambas nos sostuvimos la mirada. Yo sabía leer los rostros, algo que nunca me fallaba. Llevaba una bata blanca. Leí en su sonrisa: ternura, bienestar, profesionalidad. Me condujo a una sala donde había una camilla en la que me tumbé. Me colocó unos auriculares con una meditación. Una voz muy suave, melódica, me llevaba por unas escaleras a un edén en el que me movía a través una fastuosa vegetación.

—¿Puedes meterte en el escenario con facilidad? —preguntó.
Asentí inclinando la barbilla hacia abajo. La meditación duró unos quince minutos. Recuerdo el intenso estado de relajación cuando me retiró los auriculares.
—Lo has hecho muy bien —me felicitó— . Tu canal ha permanecido abierto durante la sesión, no has puesto resistencia.
Noté cierta incredulidad en lo que estaba pasando. No entendía lo que aquella presencia me hacía sentir, ni tampoco lo que allí percibía. No tardó en aclarármelo.
—Han salido varias cosas —de su boca se desprendió cariño a raudales, como si eso se pudiera medir en una sonrisa—. Primero, y lo más importante, tienes que sanar varios temas de tu campo energético. Te están afectando y pronto pasarán al físico. El sufrimiento termina convirtiéndose en enfermedad.
—¿Qué temas? —pregunté, no sin cierto desasosiego.
—Tus padres —volvió a sonreír—. Tienes un gran trabajo hecho, los has perdonado. Pero la huella es profunda. Tienes que liberar esos sentimientos de tu energía. Tú no tienes la culpa de sus carencias, tampoco son tuyas. Expulsa esa energía que tienes enganchada. No te deja fluir. Lo vamos a tratar —me tranquilizó—, para que algún día tengas una pareja sana y puedas cumplir tus sueños. ¿Porque tú escribes, verdad?
Asentí, recordando que le había dado el apellido de mi padre, el que nunca utilizo, así que no era posible que hubiera investigado en internet
—Con el tiempo escribirás todo esto —vaticinó—, pero solo con el tiempo.
Luego pasamos a lo segundo, a lo que en realidad me había traído hasta allí.
—Posees una capacidad que no todo el mundo comparte. Los puedes percibir. Puedes acceder a otros planos de conciencia. Tienes mucha suerte, con el tiempo y tras la meditación, canalizarás sola —luego miró al frente como si hubiera visto a alguien—. Él está aquí, ha estado contigo estos últimos meses. Es la presencia que sientes en tu casa. Te da las gracias por cómo te estas portando con su hija, te quiere y estará a tu lado, velando por ti. Te pide que no te asustes si vuelve alguna noche, lo percibirás como en un sueño —tras unos segundos, continuó—, no puede irse todavía. Aún tiene temas por resolver.
Cuando ella desvió la mirada, supe que se había ido. Me sumí en un profundo llanto. Estaba impresionada y también muy cansada. Necesitaba descargar toda esa tensión. Al fin y al cabo él había muerto hacía solo 3 meses.
—Todo esto es bueno para ti —sentí su voz llena de ternura—, para que despiertes —y, como si leyera el pensamiento, que después supe que leía, agregó—. Él murió contigo para que avances en tu camino espiritual. Llegarás lejos —volvió a vaticinar—. Tu alma y su alma vienen unidas de otras vidas. Que muriera contigo no es casualidad, nada es casualidad. Teníais un pacto de alma.
Tardé tiempo en asimilar todo aquello. Intentaba comprender la razón por la que algo en lo más profundo de mi ser creía con una enorme fuerza. Comencé por ir una vez al mes, luego cada 15 días. Mi fuerza y mi creencia iban aumentando según iba experimentando más y más el mundo nuevo que se abría ante mí. Hice todas las sanaciones, muchas regresiones, a mi infancia, a mi adolescencia e incluso vi alguna vida pasada, la de sanadora. Entonces lo entendí. Aprendí a meditar. Cursé infinidad de formaciones para canalizar. Cuando hube asimilado, aprendido y practicado lo suficiente, sentí que estaba lista para escribir «Médium». Eso fue varios años después, exactamente a finales del 2018.

