La vida es como un videojuego. Cada partida ganada te abre al siguiente nivel. En el caso de no estar preparado, mueres, vuelves a repetir jugada, hasta que aprendes la lección. En ese morir una y otra vez entendí que lo que envuelve cada lección es un aprendizaje espiritual que cada uno de nosotros debemos superar.
Si no lo hacemos, vivimos eternamente estancados, y volvemos, una y otra vez a las posiciones de salida. En mi blog intentaré llevaros a través de mi experiencia, desde lo terrenal, de una manera fácil y fluida. Con mucha ilusión de que pronto me podáis leer.



