Semana Santa en Murcia. ¿Es casualidad? Una parte de mí es de allí, una parte abandonada, una parte perdida, una parte de mucho amor. Mi padre es de Murcia. Utilizo, por una extraña razón, el apellido de mi madre. Mis amigas políticas, como yo las llamo por su profesión, me invitaron por primera vez a Murcia hace diez años y tuve la oportunidad de presentar mis libros allí. Calasparra, Caravaca de la Cruz, Archivel, la Manga del Mar Menor, fotos y recuerdos de pequeña, de adolescente. Nació mi primer nieto, tuve que salir corriendo de allí, de la UCAM, cerraba el acto el día 25 de noviembre del 2021 por la eliminación de la violencia de género. ¿Casualidad? Un hilo invisible me ataba allí. A mi pasado, a mi presente, a mi futuro, a ellas. https://www.laverdad.es/murcia/ucam-conmemora-eliminacion-20211125171409-nt.html
Mis grandes amigas, las que saben todo de mí, las que me quieren, las que no me juzgan, las que me admiran, como yo a ellas. La vida nos une y nada es casualidad. Allí nos encontrábamos de nuevo, compartiendo los primeros días de la Semana Santa. Las procesiones, la huerta murciana, el calor de las calles a la salida del Cristo y nosotras. La Manga, las puestas de sol, los guisos, las conversaciones, las confidencias. Nos ponemos al día, una a una, “Paso a Paso”. Siempre nos hemos ayudado. Siempre nos hemos entendido. Siempre nos hemos escuchado.
La luna brillaba, intensa, por encima de nuestras cabezas. Brindábamos. Nos conocemos tanto que es imposible disimular, he pasado por tanto que enseguida me di cuenta. A ver cómo la puedo ayudar, pensé. Un «hola» detrás del seto, la vecina. «Vente a tomar un vino», le pedimos, «es pitonisa», nos dice Lola por lo bajo.
¡No!, no me lo puedo creer, ¡qué puntazo!, lo que más me puede divertir. Todas nos abrimos y ella nos leyó entre líneas. Más vino, compartimos, nos reímos. Cambió la energía del problema, cambió la energía de mi amiga y por ello también la mía. Conseguí soltar la preocupación, lo que contaba era algo que conozco muy bien. Pero las tres somos fuertes, somos guerreras. Aquella visión con tanta sabiduría y desde «el otro lado», nos ayudó mucho.
«La puerta de al lado», ¡qué curioso! Yo también la tengo al lado, justo al lado de mi casa. He llamado más de una vez. Me abren, me conocen, me tienen cariño, me leen, charlamos y sí, están conmigo, están al lado, pero en el fondo no terminan de estar, porque están en una realidad paralela.
Lo que quieres conseguir ya existe y está muy cerca de ti, pero vibra en otra dimensión, en otra realidad. «Lady Halcón», 1985. Por una maldición, dos amantes se ven condenados a vagar, él como lobo durante la noche, y ella como halcón durante el día. Por una maldición, eternamente unidos y también separados. La energía entre ellos está, la intención está, el deseo está, pero vibran en otra realidad.
Dejemos que el hechizo se desvanezca y permitamos que las realidades se crucen. Mientras, sigamos disfrutando de todo lo bueno que nos rodea, que es mucho, y no dejemos de dar las gracias, siempre, todas las mañanas, todas las noches. Gracias, soy muy feliz.






