Conocí a Gabby Abularach en las Navidades del 2023. Una amiga muy querida me lo presentó porque teníamos algo en común. «Medita una hora todas las mañanas», me dijo, «igual que tú». Lo segundo es que no creo en las casualidades. Estas dos vertientes de pensamiento definen su historia, y también la mía.

Al encontrarme con él por segunda vez, tras la presentación de Obitvs, primer videoclip de su proyecto Dea Velata, mis preguntas estaban claras. Aunque solo fue al final, había dejado de grabar, cuando supe por qué sentía que esta entrevista era tan importante y necesaria para mí.

 Empezó a tocar la guitarra con 3 años. Su padre era pintor y tocaba flamenco con su guitarra. Su madre es cantante y profesora de ballet. Ambos querían que aprendiera guitarra clásica, empezó con 7 años. Dice llevar lo español y el flamenco en su corazón. En su adolescencia estudió rock, jazz, blues, reconoce haber pasado por todos los estilos menos por el country. Perdió el contacto con la guitarra clásica entre los 20 y los 30 para volcarse de lleno en el flamenco. Andrés Segovia, Francisco Tárrega, eran sus favoritos. Tras los 30 retomó su disciplina con la guitarra clásica y nunca más paró.

Roma y Grecia antigua lo han acompañado siempre. Con 7 años leía la Odisea y dormía con la Iliada bajo su almohada. De adulto venía en verano con su mujer a España, y luego cruzaban a Italia y a Grecia. No iban a la playa, solo visitaban los templos. «Tantos años conectando con Apolo, Afrodita, Artemisa, los llevo dentro de mí», comenta emocionado. «Nos gustaba ir a lugares secretos, Delfos y Olimpia, pasábamos horas allí».

En 2017 formaba parte de una banda de metal, pero sentía su creatividad bloqueada. Su mujer fue quien le aconsejó: «reza a Apolo, dios de la música», y eso hizo. Esa misma noche sus plegarias fueron atendidas. Tuvo un sueño. En su sueño Apolo bajó del cielo y le dijo: «tunea tu guitarra como una lira griega». Se levantó lleno de energía, cogió su guitarra de flamenco de 6 cuerdas e investigó cómo Pitágoras había dividido las cuerdas y las frecuencias. Comenzó a estudiar fragmentos de música antigua griega y romana. Encargó a Felipe Conde https://condehermanos.com/guitarras/guitarras-flamencas/ el proyecto de la guitarra de 7 cuerdas tuneada para que sonara como un arpa. Luego comenzó a componer.

Tres meses después, a través de Facebook, contactó con él Stefano Losi, un italiano muy romano que se había criado en el Lago di Como y que trabajaba en Naciones Unidas. Fue a ver sus pinturas y esculturas y descubrió que estudiaba latín antiguo desde pequeño. Llegaron a un acuerdo. Escribiría la música de los poemas de Stefano. Aunque reconoce ser más griego que romano, realiza una fusión con los poemas en latín de Stefano.

En ese momento a su mujer le detectan un cáncer mortal. Aunque seguía viendo a Stefano y escribiendo música, pasaban en el hospital la mayor parte del tiempo. Ella murió en noviembre del 2018. Él siguió activo con el proyecto y tocando con su banda de metal, aunque devastado por la pérdida. Luego llegó el Covid. En 2021 empezaron a grabar la acústica, ninguna cantante cumplía sus expectativas. «No tenían el amor necesario hacia la música antigua», afirma. Siguió buscando hasta que encontró un grupo cuya agenda cultural contenía actuaciones del medievo, renacimiento, fusión árabe. De todas sus cantantes, se fijó en una soprano: Angela Hicks https://www.angelahickssoprano.com/, ella sí amaba lo antiguo. En febrero 2022 la fue a ver. En junio del 2022 quedaron en un estudio en el barrio de Malasaña y grabaron dos canciones. «Fue increíble», recuerda.

Junto con Stefano ya habían buscado el nombre del proyecto. Dea Velata, Diosa Velada, le hizo pensar en Isis, que aparece velada, aludiendo al secreto de las cosas, y también no velada. En su música aparece desvelada y aunque Apolo es su dios favorito, él necesitaba una mujer. La energía con la que componía, un balance entre lo masculino y lo femenino, no era la energía de un dios, sino de una diosa.

«Son diez canciones, ya hay un videoclip para la primera canción, Obitvs, cuyo lanzamiento internacional a través de Youtube, Spotify, se produce el día dos de julio. Grabamos el segundo dentro del mismo mes, Phebeus Furor, Rabia de Apolo, que contiene algo más de metal. El tercero se graba en agosto y el cuarto en septiembre».

Había dejado de grabar, seguíamos charlando con un Prosecco, y al verle tan relajado, tan concentrado en mis preguntas y en la conversación, solo habían pasado un par de días desde su presentación. Recordaba las mías, el barullo de mensajes, felicitaciones, encargo de libros, entrevistas. Sin embargo, él casi ni miraba el móvil, que sonaba todo el rato. «¿Qué es para ti el éxito?», le pregunté. Se quedó pensando unos segundos. «El éxito es de todas las personas que hemos participado en este proyecto. El éxito es la letra Stefano, la voz de Angela, el trabajo de Elsa https://www.cerocomunicacion.com/, el éxito es mi distribuidora con sede en Alemania. El éxito es canalizar esa energía, es bajar el cielo a la tierra, el éxito es la música, los Megahercios con los que trabajamos, es conseguir subir la vibración de la gente, el éxito es que la música llegue al mundo entero y, con ello, la posible sanación de las almas que la escuchen.

Tengo que decir que al día de hoy sigo abrumada por esta información, por la canalización, por lo que tiene, en esencia, en común conmigo y con mi proyecto. Por su ejemplo y sus consejos.

Guitarra de 7 cuerdas tuneada como un arpa por Felipe Conde
Con Gabby. Dea Velata. Estreno de Obitvs. Círculo de Bellas Artes de Madrid
Gabby Abularach y la soprano Angela Hicks. Dea Velata. Estreno de Obitvs. Círculo de Bellas Artes. Madrid