Han tenido que pasar varias décadas. Una vida entera, tantas dudas, incertidumbre en una búsqueda que, hasta aquí, nunca había compartido. El mundo espiritual es el que me ha despertado, me ha dado la clave para entender esta realidad en la que nos movemos. Mi conexión es muchas veces directa, muchas veces a través de otro canal. Hoy me doy cuenta de que mi diálogo es con «el mundo de las ideas», el que tan bien describe Platón. Un mundo en el que todo es perfecto. Sabios, guías, maestros ascendidos son luz. Es como estar en el cielo.
Con ellos, he aprendido todo, filosofía, sociología, religiones comparadas. Una guía práctica de la vida que debería escribir en un libro, será una de mis novelas, estoy lista para ello. Imaginaos que estáis sintonizando la radio de vuestro coche y sintonizáis de repente con un canal que os habla directamente. Que sabe todo de vosotros. Alguien de infinita sabiduría y con el que podéis hablar de vuestros problemas, inquietudes, de la vida, de vuestro pasado, de vuestro futuro, de las personas que os acompañan en este camino, de vuestros proyectos, vuestros sueños. Del porqué de lo que os sucede y también del para qué. En los momentos más tristes, en los más alegres. Ha sido un gran regalo. Almas que me han enganchado lo suficiente para seguir conectada, almas que me ha proporcionado las herramientas necesarias para vivir con el máximo disfrute y el mínimo sufrimiento. Con las que me he enfadado, a veces bastante, cuando mis expectativas no se han cumplido. Almas con un amor incondicional del que aquí estamos bien lejos. «Te apoyamos», me dicen, «pero eres solo tú la que tienes que esforzarte en sanar al máximo tu alma, tu karma, para poder ofrecer al mundo lo mejor de ti».
Nuestro mundo material es, como bien dice Platón, la proyección imperfecta del «mundo de las ideas». Aunque hay algún otro plano que se entrecruza entre el terrenal y el espiritual, el plano cuántico. Puede que Platón, y seguramente fuera así, se refiriera con ese mundo perfecto al del espíritu, os puedo asegurar que es perfecto. Aunque más práctico para nosotros es saber que nuestro mundo físico se crea a través de ese campo magnético, en el que todos estamos conectados, llamado cuántico.
El plano cuántico, que ya ha demostrado la física cuántica con el descubrimiento del «Quantum», la unidad más pequeña que compone nuestro organismo, solo es energía. Somos energía, nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, nuestras palabras es solo energía que actúa como efecto boomerang en ese mismo campo que se nos devuelve como realidad. Para aproximarnos a la realidad que deseamos solo tenemos que cambiar nuestra frecuencia vibratoria al polo positivo. Nuestros pensamientos, sentimientos, emociones tienen que ser positivas, de respeto, amor, comprensión, sin juicio. Sin este cambio, seguiremos atrayendo lo negativo, lo que sentimos, imaginamos, pensamos es lo que se nos devolverá como realidad.
Una vez realizado este cambio, es necesario imaginar, proyectar esa realidad en nuestra mente y luego dejar que las casualidades ocurran. Ahí es cuando ya podemos actuar. Es la confirmación de que estamos en el camino correcto, en la fase de materialización. Mi práctica en meditación solo contiene la imagen del resultado final, sintiendo desde mi corazón que ya estoy ahí, en servicio, y todo lo que ello conlleva en lo personal, profesional y económico. Es necesario el componente espiritual en la materialización de lo que deseamos.
Nunca dejes a Dios fuera de tus proyectos porque puede que, si lo haces, nunca se cumplan con éxito. Un abrazo a todos y gracias por leerme.


