Siempre he pensado que somos diamantes. A lo largo de nuestra existencia van desfilando las múltiples facetas por las que miramos la vida según hayan sido nuestras experiencias más tempranas, esas que dejaron marcas profundas en nuestra psique. Esas que operan desde el inconsciente y que hacen que repitamos y repitamos la misma experiencia, una y otra vez, otras caras, otros nombres, pero siempre la misma experiencia. Somos espejos que se proyectan hacia el infinito, hasta que logramos El Cambio.

Desde uno de los prismas eres víctima, desde otro, carencia, desde otro, rabia y dolor. Desde otro, inseguridades y miedos. Sufres abusos narcisistas, permites que te utilicen, que salten por encima de ti, no lo puedes evitar porque tú no vales nada. Eso te hicieron creer en tu infancia, por eso atraes a ese tipo de perfiles, atraes en consecuencia de lo piensas y sientes, de lo que eres en tu inconsciente. La vida te va dando, una y otra vez, hasta que un día tocas fondo y te das cuenta. Ese es el día en el que empieza mi novela. Ese día es en el que empieza El Cambio. 

Quizá sea demasiado tarde, piensas. Has cometido grandes errores que, con el tiempo, te das cuenta de lo que en realidad fueron: aprendizajes vitales, para mí de suma importancia, porque es de lo que escribo. Quizá podría ayudar con mis líneas a otras almas que necesiten guía o consuelo en una parte del camino. Porque de todo se sale, solo hay que darse cuenta. Sola, tumbada en mi chaise longue de mi apartamento de la calle Miguel Ángel, unas Navidades de hace 15 años, llorando sin parar. Había perdido todo, mi trabajo, mi casa, mis hijos y mi vida. Su jugada había sido maestra.

Una historia que va evolucionando y se va trasmutando, mi camaleonverde.com en el que estoy aprendiendo a soltarme, a abrirme en canal, como antesala a mi gran novela de vida. Porque todos somos camaleones. Todos tratamos de adaptarnos a las circunstancias para no sufrir y todos buscamos lo mismo, ser felices, pero estamos equivocados en lo que es la felicidad y en la manera de encontrarla.

¿Qué he hecho yo para merecer esto? Es la pregunta que me hice aquel día y que quizá os estéis haciendo muchos, supone ya un gran avance, involucrarte en tu historia, porque somos protagonistas de nuestras novelas, lo queramos o no. Responsabilizarnos, que no culparnos, de nuestras historias es el primer paso hacia El Cambio. 

Luego viene todo lo demás. Yo encontré un método, un método increíble que ya forma parte de mí. Mi sanación a través de mis médiums, con las que he trabajado años, y en las que creo. Ellas me llevaron a cambiar ese prisma con el que te miras, con el que miras el mundo. Ellas me enseñaron a mirar con la sabiduría de la compasión. Compasión hacia mí y hacia los que me hirieron. Entendí que no hay que culparlos, han venido a empoderarnos. Entendí que estaba vibrando en la frecuencia de la víctima. Estas personas juegan un gran papel, importante en nuestra evolución, en nuestra frecuencia de desempoderamiento. Si quieres evolución, cambia tu vibración. Aprende que lo más importante eres tú. Aprende a defenderte, a ser asertiva, adquiere una fortaleza que tú ni te imaginas. Aprende a amarte como nunca nadie te ha sabido amar, aprende a dar ese amor, a compartirlo y aprende a vivir en servicio.

Eso es la felicidad. No es el dinero, ni todo lo que puede comprar. Comprar no es una fuente sana de autoestima. Porque no es tener, es ser. La satisfacción está solo en lo que tú eres y en lo que puedes dar. La felicidad se sustenta en el amor, en sentirte orgullosa de tus logros, en tu fortaleza, en tu brillo, en la bondad. Aprender a mirar con los ojos del alma. Eso es la felicidad. 

Pero cuando estas ahí, no todo es luz. Hay mucha oscuridad a nuestro alrededor. Hay mucha envidia, hay muchos celos, hay mucha manipulación, hay mucho “quítate tú para ponerme yo˝ entre las personas que se te acercan, entre tus familiares. Que no te importe. Aprender a protegerte y a convivir con la oscuridad es parte de nuestra evolución. Vivimos en la luz y en la oscuridad porque nuestro mundo es bipolar. Y si quieres brillar en la luz, haz tu trabajo, y cambia tu prisma. Ese es El Cambio que debes dar. 

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