Llevaba un par de semanas de semi reposo debido a un Herpes Zoster en la espalda, que gracias a Dios desapareció el día 24. Creo que fue de la ilusión, esa tarde mis nietos venían a recoger los regalos de Navidad. Casi sin tiempo para ducharme corrí hacia casa de mi madre olvidando el antiinflamatorio. Cuando me quise dar cuenta, todo había desparecido, el dolor y el sarpullido. Recuerdo una noche fantástica y yo con la vibración muy alta.
Los días siguientes volví a retomar mi ejercicio diario, los kilómetros iban aumentando día a día tras el parón, el lunes 30 había caminado ya, como de costumbre, 9 km en El Retiro. También había hecho súper limpieza de casa para empezar el nuevo año limpia de energías. A las 6 de la tarde me senté con el mando en la mano, pero no encontré nada interesante que ver. Cogí el ordenador, tampoco me apetecía demasiado escribir. Y, de repente, pasó lo inesperado. Había recibido un correo de un servidor desconocido que enseguida entendí que venía de mi blog.
Mi blog, algo sagrado. Allí he puesto todas las ganas, toda mi ilusión, allí me expongo sin medida. No sé quién lo lee ni me importa. Es algo que escribo para mí, aunque me encanta que la gente disfrute con ello. Así que la persona que fuera había entrado en el punto más estratégico para llegar a mi alma, a lo más profundo y sensible de mi ser. Lo que escribo. Leí el correo y algo me llegó tanto, como para buscar a esa persona y mandarle un mensaje de voz. Me hablaba de los artículos que le habían llamado la atención, «Unos hombres maravillosos» y «Porque yo ya lo he vivido». Había tenido las mismas experiencias con el género opuesto y pensaba exactamente lo mismo que yo de lo que era una relación. Especialmente interesado en la espiritualidad, un poco en esa búsqueda, o en el entendimiento de mis vivencias que decía le habían impactado mucho. Fue mi intuición la que me empujó a llamar. Esa que nunca me falla.
Tengo que decir que estoy harta de hombres que se acercan y que, por desgracia, no sé si para mí o para ellos, no me interesan en absoluto. Siempre me ha ido bien con el hombre «a mi nivel». Está también la modalidad de hombre que quiere como una especie de rollo sin compromiso, de esos también se acercan bastantes. Yo lo paso bien sola, mi deporte, mis hijos, mis salidas de trabajo, mi blog, mis series, mis libros, mis entrevistas, los ratos de escritura en casa, la meditación. A veces me encuentro como falta de una buena compañía, me gustaría tener a alguien sano para compartir, lo bueno y lo no tan bueno, para salir, disfrutar, charlar y reírme, alguien sólido, que esté ahí. Pero desde hace años, desde el 2019, año en el que dejé Rabat, ninguno de los intentos me ha compensado. Así que, funciono sola y sin ninguna expectativa, y eso, hasta el momento, me había parecido lo mejor.
Volviendo al texto, este era diferente, estaba muy bien escrito, tenía mucha claridad, era fluido, cariñoso, sincero. Venía de una persona culta y con cierta sensibilidad. Alguien directo y pragmático, no parecía darle demasiadas vueltas a lo que escribía. En cualquier caso, y es algo que me pasa, yo puedo captar la energía de las personas. En un texto, en un mensaje de voz, en una foto, o justo cuando comienzan a hablar. Cuando se mueven, cómo lo hacen, cómo miran, si sonríen o no. Y, sí, me gustaba mucho esa energía.
Su voz maravillosa, pausada, culta. Llegó un momento, sin saber por qué, no conseguía parar de hablar. Era como si ya lo conociera. Todo lo que contaba me resultaba familiar, como alguien con quien ya tuviera confianza. El tiempo volaba sin tener en cuenta los minutos, ni tampoco las horas. Solo fue cuando colgamos, ya a las 12 de la noche, que comencé a darle vueltas a la cabeza, algo particular y muy mío. «No entiendo lo que ha pasado», pensaba. Me levanté con dolor de cabeza, aunque ni eso me pudo quitar la sonrisa. ¿Y, qué edad tendrá? En la foto, algo indefinida. ¿Físicamente? Había ojeado su foto junto con un curriculum impresionante. Y sí, me parece importante ese contacto al natural. Lo virtual nunca me ha gustado, no termina de ser la realidad.
Bueno, hasta aquí puedo escribir. Sé que sigue en activo, le quedan unos años todavía, y su profesión me gusta, son hombres de mucho mundo, lo que compone las mentes de una forma más sana y real. El mundo es amplio y diverso, en absoluto pequeño, limitado y susceptible de tanto juicio. Hombres con cabeza y con gran sentido de la responsabilidad, los que por ahora he conocido de la profesión. Y es de mi edad. Pertenecemos al mismo mundo, educación, las películas en V.O y toda la gente en común. Por último, me gusta que lea meticulosamente todo lo que escribo, que lo disfrute tanto, y que él pueda utilizar ese registro también.
Y hoy… aquí sigo a las 20:28 horas. Me escribe que ya tiene su texto. Y éste es el mío, sobre las primeras impresiones. Habíamos quedado en redactarlo y mandarlo a la vez. TO BE CONTINUED.
Madrid, 31 de diciembre, 2024


