Es desde un lugar de permanencia y máximo disfrute. De vínculo férreo. De diversión. De amor incondicional. Donde puedes elegir estar y de qué manera estar y eso es lo que lo hace tan mágico. 

 

Elegir. Hay un momento en la vida en el que tienes que elegir. Elegir esto o elegir aquello. Todas las elecciones tienen un coste, una renuncia. Porque no hay tiempo para todo ni energía que lo soporte. Al final, todo se reduce a una sola pregunta: ¿Estás invirtiendo en ti desde lo más profundo de tu ser? ¿O pierdes el tiempo en superficialidades, en cosas banales e historias intrascendentes?

Entendí que la felicidad tiene su base en la profundidad que consigas alcanzar en cualquiera de tus vínculos y en tu trabajo. Profundizar requiere una inversión de tiempo, requiere concentración, dedicación, requiere un compromiso y requiere una renuncia que no todo el mundo está preparado para hacer. Quizá porque no tengan el suficiente amor. Amor hacia sí mismos, por consiguiente amor hacia los demás. 

Si te amas, te cuidas. Inviertes en ti, en sentirte bien, con tu físico, tu alimentación, en tu paz y estabilidad, en tu disfrute y en el placer de que todo lo que eliges para que te acompañe en la vida se convierta en «lo más». Lo más apasionante, lo más genuino, lo más divertido, lo más amoroso. En definitiva, lo que más te haga disfrutar. Lo que más te llena se convierte es tu más alto objetivo, el que más vas a cuidar, el que nunca vas a soltar.

El vacío. Cuando en la vida no enfocas en el adentro, enfocas en el afuera, estás pisando sobre arenas movedizas. Personas que están y no están, que no te quieren, que no te conocen lo suficiente, a quienes no les importas demasiado, que te utilizan. Se van y tú necesitas más y más, más personas, más y más experiencias, más y más. Todo se convierte en una adicción que solo te está hablando de ti, de ese vacío. De tapar ese vacío interno.

El vacío existencial solo se llena con amor, con propósito de vida, con vínculos fuertes, con relaciones profundas. Sean de pareja, de amistad, o de familia. Con un trabajo en el que puedas invertir gran parte de tu tiempo porque, volvemos a lo mismo, tu trabajo te llena. Tampoco da para mucho más ¿no? El vaso siempre lleno de amor, de profundidad, de buenas inversiones, sean de trabajo o personales. Nunca vacío de contenido sólido.

¿Y tú, has elegido ya lo que quieres que forme parte de tu vida? ¿Tus relaciones «mágicas»? ¿Tus contratos de permanencia?

A mí, todavía me quedan algunos por firmar, pero estoy concentrada en ello.


Contrato de permanencia con PABLO.
Contrato de permanencia con ÁFRICA.