Observas, siempre observas, no te cansas de observar. Sé lo mucho que te cuesta entenderlos. Pero con el tiempo lo harás y entonces lo escribirás, escribirás todo.

Es algo que viene de atrás, de muy lejos, de nuestros antepasados, está en nuestro ADN. Algo que se transmite de generación en generación en nuestro linaje. Nosotras, las mujeres de esta familia, estamos destinadas a un determinado tipo de hombre y, por mucho que lo intentemos, con ellos, nunca seremos felices. Es un patrón que repetiremos y repetiremos como una espiral que no tiene fin.

Pero tú, tú has venido a cambiar todo eso. A cambiarlo para las generaciones futuras. Para la hija que tendrás, sí, una hija, una maravillosa hija que, aunque quiera ser diferente, su alma es como la tuya, la misma lucha interna. El mismo ADN. 

Lo que observas, sí, es real. No eres tú la que está equivocada, son ellos los que viven una vida equivocada. Hay algo que no puedo cambiar, tendrás que pasar por lo mismo, está en nuestro ADN. Durante algún tiempo intentarán quitarte tu poder, intentarán anularte, quizá por una temporada lo consigan, pero tu alma es sabia, tu alma es grandiosa, tu alma es infinita. Tu alma tiene un gran poder. Aprenderás a utilizar ese poder en tu beneficio y para el beneficio de todos. Te convertirás en un gran ejemplo para tus hijos y para otras mujeres también. 

Hay una buena noticia. Tenemos un precioso don, nuestra intuición. Sigue siempre tu instinto, te digan lo que te digan, no los escuches, ellos no lo entienden, tu instinto te guiará siempre hacia el lugar correcto. Ellos nunca llegaron a ese lugar, por el que tú y yo avanzamos. En algún momento tendrás que dejar todo atrás, tendrás que viajar sola y con poco equipaje. Es algo que necesitas hacer para sanarte, para fortalecerte, para reencontrarte, para saber quién realmente eres. Una vez hecho ese trabajo resurgirás de las cenizas como el ave Fénix, y en ese resurgir, sanarás a todo tu linaje. A tu línea de descendencia. 

Es algo que hemos venido a hacer, solo entonces podremos ser felices. Mientras, estudia, estudia mucho, sé que te encanta, nos encanta, es algo que se nos da bien. Cuando las cosas se pongan feas, métete en tu mundo, ese que es tan mágico, gracias a él ahora escribimos, es lo que va a dar sentido a nuestra vida. No los escuches, nunca escuches cuando se metan contigo, no escuches cuando se frustren, no escuches cuando no puedan contener sus emociones y vuelquen su infelicidad en ti, todo lo que dicen habla de ellos mismos. Somos como espejos y proyectamos inconscientemente en el otro lo que somos, lo que sentimos, lo que no hemos resuelto de nuestro pasado, nuestra frustración por nuestras nada satisfactorias vidas. No los escuches, métete en tu mundo, ese que es tan nuestro, ese que es sagrado, ese que nos protege. Ellos ahí no tienen acceso, nadie tiene esa llave, es solo nuestra, es la que abrimos cuando necesitamos escribir. 

La realidad a veces será dura. Cuando eso suceda, piensa en mí. Piensa en lo que quieres convertirte, en lo que quieres ser, cómo quieres vivir, cómo quieres sentirte, entonces apareceré yo. Te convertirás en mí. Nunca olvides lo mucho que te amo, las veces que vuelvo a ti, para ayudarte, para sanarte, para calmarte, para tranquilizarte. Para decirte que todo saldrá bien. No tengas miedo, siempre mira por encima, yo estoy ahí, te acompaño desde la distancia, desde otro nivel de conciencia, desde haber vivido todo lo que te toca vivir. Solo es para aprender. Para poder escribir. Para gritar al mundo entero que hay salida, que hay herramientas. Es posible ser feliz. Lo serás y cuando eso suceda entenderás que hay luz y oscuridad en lo que te rodea. Observa la oscuridad, esa que hace tanto daño, esa que es tan infeliz. No permitas que te arrastren a su mundo, en su lugar, eclípsalos con tu luz. 

Te amo y siempre camino contigo porque eres parte de mí.

            

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