¿Quién no recuerda la calabaza Ruperta? Y esa canción que seguro sigue sonando en la cabeza de todos. Alejandra Grepi se hace popular cuando en 1982, Chicho Ibáñez Serrador la selecciona para ser una de las seis azafatas del famoso concurso «Un, dos, tres». Su carrera comienza a desarrollarse cuando los papeles de la mujer eran «papeles floreros», fundamentalmente al servicio de los actores. Pero su gran oportunidad le llega en 1987 con «El bosque animado», película de José Luis Cuerda. 

«Trabajé mucho ese papel con José Luis. Una actriz, una gallega de pueblo de los años 20, que se va a La Coruña para conseguir un futuro mejor. Ese personaje cambió mi trayectoria por completo. La gente me dejó de ver como una chica mona que hace películas para verme como actriz», afirma Alejandra con contundencia. Ella es «una mujer de bandera», posee mucha seguridad en sí misma, es una mujer fuerte y de gran claridad mental. «A raíz de ahí trabajé con gente muy importante: Ricardo Franco, Imanol Uribe, Fernando Fernán Gómez, Mario Camus. Hice también alguna comedia, «Historias de la puta mili», también teatro, aunque menos, la verdad es que hasta finales de los 90 no he parado de trabajar».

Pero sus padres enferman y decide dejar todo para cuidarlos. Viene de una familia muy unida, unos padres que se merecían todo, a los que está y estará siempre agradecida. La enfermedad es larga, cuando fallecen, tiene un despertar. En ella surge una gran necesidad de disfrutar y de vivir la vida, vivirla con intensidad. Se toma dos años sabáticos y ahí conoce al padre de su hijo. Afirma haber seguido después con algunos pequeños papeles, pero el destino le da de nuevo en pleno. Con ocho años, a su hijo le detectan el llamado «Síndrome de Tourette», un trastorno neurológico que se caracteriza por tics motores y fónicos. «No es una enfermedad, la enfermedad es algo que se cura, esto es un síndrome, no se cura, es algo con lo que aprendes a vivir. Un síndrome desconocido, del que no hay especialización alguna». Ella lo define como una forma diferente del ser: «Solo son personas diferentes cuyos neurotransmisores funcionan de una forma diferente».

Vuelve a poner toda la carne en el asador y comienza a estudiar, a investigar, a formarse, para entender el síndrome, para comprender mejor a su hijo. Así mismo detecta el desconocimiento de los colegios, cuando el síndrome es leve, como el de su hijo, los niños parecen desobedientes, inquietos, que hacen las cosas porque quieren. Tienen TOC e hiperactividad. Comienza entonces a dar charlas en los colegios y se hace coach para ayudar a padres con hijos que tienen el mismo problema. Los niños mejoran mucho si los padres saben actuar de la manera correcta con sus crisis.

Su pequeño tiene ya 24 años. Unos años antes, ella ya había retomado su trabajo. En 2013 rueda en Moscú «Leyend No 17» con Nicolai Lebedev. La vida y carrera del jugador de hockey ruso Valeri Kharlamov. Hace el papel de su madre, que era una mujer vasca. «Lo que más duele» un corto sobre el maltrato psicológico desde dos puntos de vista, el de la mujer del maltratador y el de la madre. Una colaboración en una película de Fernando Merinero «Cupido confuso» como mujer de Miguel Ángel Solá, actor al que admira mucho.

 «Tengo proyectos de otras cosas, quiero retomar. Sé que es un momento difícil, no hay muchos personajes para mujeres de mi edad. Pero ahora, ya no es como antes, me tomo la vida de otra manera. No tengo ansiedad por ir a los castings, cuando me vienen papeles que me apetecen, los hago.  No he tenido una vida fácil. Mi hermano, mi gemelo de alma, murió hace tres años. He tenido un cáncer. Si tengo que definir lo que ha sido mi misión de vida, lo tengo muy claro, cuidar. Estoy en ese momento en el que me quiero dar permiso a mí misma para dejar ese papel de lado, para seguir trabajando, para ser feliz».

Un placer, Alejandra. Entre nosotras surge esa complicidad de haber tenido ese despertar. Cuando despiertas, ves todo de otra manera. Es como si pudieras llegar enseguida al fondo de las personas. No pueden engañarte. Las dos coincidimos en la misma prioridad a la hora de elegir una persona, sea hombre o mujer, la bondad. Sabes sentirte plena en tu soledad con una película, un té, un libro, plena contigo misma. Eliges los proyectos y las personas que quieres que formen parte de tu vida. Una tranquilidad y seguridad que no tiene precio.

            

Alejandra Grepi en «El bosque animado»
Imagen de «Leyend No 17»
Su libro «Un paseo por la infancia y la adolescencia». Cómo aprendí a a ser la madre que mi hijo necesitaba
Premios Goya con José Sacristán