¿Luz u oscuridad? Hace tiempo que no escribo por aquí porque seguimos en el mismo proceso. ¿Dónde te quieres situar? Nos lo están poniendo difícil, seguimos rodeados de mucha oscuridad que, a veces, nos arrastra. Para que lo entendáis: la meditación de Jesús en el desierto es un combate espiritual como el que estamos viviendo algunos de nosotros en este momento.
Las tentaciones del diablo en el desierto. ¿Realmente a qué se referían? Quizá este pasaje signifique un retiro de conciencia con nosotros mismos. La vida es en realidad una lucha espiritual. ¿Espíritu o materia?
Yo diría que ambas en la misma medida, que en nuestra realidad aparecen entremezcladas, que no se pueden separar. Por ejemplo, el dinero. Dicen que es oscuridad, que el dinero es el diablo. ¿Qué diría el dinero? «No soy lo que crees que soy. Debes saber que soy energía. Soy un tipo diferente de materia. Puedes crear conmigo, pero nunca destruir». Aunque destruir, es lo que hace muchas veces el dinero.
Hasta la persona más rica puede ser muy infeliz. «Nunca creas que puedes controlarme porque terminarás volviéndote loco». ¿Cuántas veces hemos vivido el ego y el control a través del dinero?
Yo en varias facetas de mi vida, quizá las más importantes, hasta que aprendí. Aprendí a amarme a mí misma por encima de lo que tenga. En mi proceso de evolución, aprendí a amarme por lo que soy. Lo siento, ya no me pueden comprar ni tampoco degradar ni manipular. Ni mi familia, ni ninguna amiga, ni en mi trabajo, ni ningún hombre.
Ahora habla el dinero y también yo: «Soy luz, soy energía, soy hermoso y solo puedo sentirme atraído hacia ti cuando tienes una energía que me cautiva, una receptividad sin miedo, preocupación o ansiedad». Cuando tengas miedo de no poder tener más dinero, perderás lo que ya tienes, sin importar si lo necesitas o no. Es una ley universal.
El dinero en su mejor versión es amor. El amor es el sentimiento opuesto al miedo y también al control. El amor es el sentimiento que hace que el dinero transforme cualquier energía de control en su contrario, en amor. Las personas que no pueden amar utilizan el dinero como una simple transacción económica para comprar. Comprar cosas, comprar personas, comprar afectos, comprar trabajos. Comprar y comprar. Lo que no se hace con amor se convierte en una adicción. Sexo, dinero, ropa, comida. ¿Conocéis a personas adictas? Yo sí. En vez de mirar en su interior, miran solo al exterior.
El dinero es para disfrutar. Es una forma de amar. Es para agradecer, para regalar. El dinero no te hace superior. Por el contrario, el dinero te da la oportunidad de crecer. El dinero dice: «Te doy una prueba simple para medir tu sistema de valores».
Y ahora me gustaría decirte que me ames. Sonríeme, recógeme, disfrútame, soy una increíble red de conexiones. Ámate a ti mismo para que puedas aceptar mi poder, mi belleza y mi luz.
«Soy el dinero. Soy luz. No me conviertas en oscuridad»


