Portada del Camino del Guerrero

No tengas miedo de la oscuridad porque no solo en la luz te iluminas. Es en la oscuridad, a través de las situaciones más difíciles es donde encuentras la fuerza, la resiliencia y el coraje necesario para salir. La versión más fuerte de ti, se construye en la oscuridad. Es el Camino del Guerrero

Este ha sido mi aprendizaje tras una terrible experiencia de oscuridad. Oscuridad a la que siempre he temido, de la que he huido. Me siento tan identificada con la luz, que soporto mal la oscuridad. Encerrada durante tantas horas, 38,  entendí que es en la oscuridad, cuando de verdad avanzamos. 

El miércoles pasado llegué agotada de la feria del libro. Eran las 21 horas. Me metí en la ducha soñando con mi cama y mi móvil, momento de conexión con mis amigos de las redes. Cuando voy a intentar salir del baño, me quedo con el pomo de la puerta en la mano. Oigo un terrorífico ruido y me doy cuenta de que se había cerrado también el cerrojo. Al principio pensé que era una especie de broma, cogí unas tijeras (gracias a Dios me corto el pelo sola, me doy mis buenos repasos de flequillo) tijeras grandes, y empiezo a raspar la madera para intentar llegar al esqueleto de la cerradura. A la una de la madrugada estaba tan agotada que ni siquiera podía pensar. Puse unas toallas en el suelo y me quedé dormida hasta las 7. Supe que era esa hora, más o menos, porque por ese agujero que había hecho, veía la ventana de mi cuarto, y observando esa luz, sabía si era de día o de noche y la hora a través de la intensidad lumínica. El jueves me desperté guerrera, y seguí trabajando con las tijeras, horas y horas, solo fue en un determinado momento del día en el que me puse a pensar qué posibilidades reales tenía de salir de allí y cuando. Por mis propios medios, parecía imposible, gritaba y gritaba «socorro» y daba puñetazos en la pared, pero nadie parecía oírme. Es un ático maravilloso donde no se escucha ni un ruido, perfecto para escribir y descansar, y nefasto para este tipo de situaciones. La única que se podía dar cuenta era mi hija, había quedado el viernes por la tarde con ella y al no aparecer, supe que seguro vendría. Luego pensé, me acabo de cambiar de casa, nadie tiene llaves, si no encuentra al portero que no trabaja el fin de semana… ¿Se le ocurrirá llamar a otros pisos o venir con un cerrajero? ¿Cuándo se asustarán de verdad? Lo peor comenzó a ser la incertidumbre. Pasé una segunda noche, prácticamente sin dormir, pensando: ¿veo lo suficiente a mis hijos? Llevamos todos una vida muy ajetreada, estamos en contacto cada dos, tres días por chat, conseguimos vernos una vez a la semana, ¿es suficiente? ¿qué es la vida? ¿qué es lo que de verdad importa?

Descubre el camino del guerrero. La vida es lo más parecido a una yincana. Una serie de pruebas, con un único fin, trascender, cada vez, la oscuridad. La nuestra y la de los demás. Mis hijos y el cariño de mis nietos me salvaron la segunda noche. La meditación que era continua me impedía entrar en pánico. ¿Y, el énfasis que le pongo al trabajo? ¿Realmente merece la pena? Ahí creo que tengo, quizá tengamos, que poner un poco de distancia y tomarnos la vida con algo más de tranquilidad.

El viernes ya estaba mareada, casi sin aire y solo alimentándome con agua desde el miércoles. Milagrosamente las tijeras se  habían roto y uno de los extremos me hizo de destornillador. Las metí en todos los agujeros de nuevo (como última opción) y el cerrojo, de repente, giró como por arte de magia. Estaba fuera.

La espiritualidad no solo es amor y luz. La espiritualidad es el «Camino del Guerrero». No es para los débiles, es para las almas que tienen el valor de luchar, de adentrarse en las profundidades con más aristas de su camino, donde hay luz y también oscuridad. La espiritualidad es, en realidad, aprender a abrazar ambas. Es perdonarse y perdonar a los demás, es no juzgar y no permitir que te juzguen, es dejar de mirarnos a nosotros mismos y ser capaces de mirar al otro como un alma que también tiene sus karmas y sus aprendizajes. La espiritualidad es darse cuenta, es reaccionar. La espiritualidad es terrenal y angelical. La espiritualidad es lo que me saca de todo.

Foto El Camino del Guerrero
Con mi hija Ale. Kasbah de los Oudayas. Rabat, 2018
Foto_la cerradura del camino del guerrero
La Cerradura